Ciberataques contra hospitales, pymes y medianas empresas, e incluso Estados-nación; un fuerte aumento del ransomware; el riesgo de ciberguerra; la manipulación de la información. En 2023 se prevé que los atacantes intensifiquen sus campañas. He aquí las tendencias en ciberseguridad que vigilar y los puntos de atención que conviene tener presentes en 2023.



Desaceleración económica, inflación mundial, guerra en Ucrania, secuelas de la crisis de la Covid en China... El convulso contexto internacional de 2022 ya ha tenido un impacto sobre una gran parte de los usuarios, las empresas y los gobiernos. Los hackers explotan estas vulnerabilidades emocionales y geopolíticas para lanzar ciberataques en todo el mundo. Ya estamos observando un aumento del número de incidentes de pirateo y de amenazas a la seguridad informática a las que se enfrentan empresas y organizaciones en 2022. En noviembre de 2022, el Parlamento Europeo fue víctima de un ataque DDoS, una operación maliciosa de denegación de servicio reivindicada por el grupo de hackers Killnet. El funcionamiento del Parlamento no se vio afectado, pero su sitio web quedó fuera de línea, saturado por una avalancha de tráfico inusual y artificial. El ciberataque fue una respuesta a una declaración del Parlamento contra Rusia, a la que calificó de "Estado patrocinador del terrorismo".



Los propios Estados-nación tampoco están ya a salvo de los ciberataques. Entre la guerra en Europa que enfrenta a Ucrania y a Rusia y las crecientes tensiones en Asia entre China, Hong Kong y Taiwán, numerosas previsiones apuntan a un aumento de los ciberataques contra los países que se oponen a China y Rusia en estos conflictos. Además de Ucrania, Hong Kong y Taiwán, países aliados como Japón, Corea del Sur e incluso Francia también corren el riesgo de sufrir más ataques de hackers.

Desde hace ya varios años, cientos de miles de ataques se han atribuido a Estados extranjeros como Corea del Norte, y esta práctica no hará sino crecer en el próximo año.

Dado que más de 70 países celebrarán elecciones en 2023, es totalmente previsible que asistamos a numerosos ciberataques destinados a debilitar a determinados gobiernos o campañas electorales.

Auge del ransomware

Entre los ciberataques que más han crecido recientemente, el ransomware ha ocupado regularmente los titulares en 2022. Con este tipo de ciberdelincuencia, se introduce un programa malicioso en un dispositivo o en una red. Los datos de la empresa quedan entonces "secuestrados", con archivos cifrados por los ciberdelincuentes. La víctima debe entonces pagar un rescate a los atacantes para descifrar y recuperar los datos digitales. Hoy en día, el ransomware se ha vuelto muy lucrativo y cada vez más sofisticado, con el desarrollo de herramientas SaaS (Software as a Service) dedicadas a este tipo de ciberataque. Hoy se habla incluso de Ransomware-as-a-Service. Por unos 50 dólares al mes, un hacker puede conseguir todo lo necesario para llevar a cabo sus campañas de ransomware.

El riesgo no se limita ya a devolver los datos a la empresa propietaria a cambio de dinero; también es posible revender los datos a terceros o filtrar información comprometedora con el fin de dañar la reputación de las empresas y organizaciones víctimas.

Mientras que en su día esta práctica afectaba sobre todo a grandes empresas y grandes organizaciones, el ransomware golpea ahora también a estructuras más pequeñas, como las pymes. El sector sanitario se ha visto especialmente afectado en Francia, con ciberataques dirigidos a hospitales (entre las víctimas figuran el hospital de Oloron-Sainte-Marie, el hospital de Dax y, más recientemente, el hospital de Versalles).

Paralelamente, podemos esperar un repunte de la actividad del ciberseguro, una protección útil frente a este tipo de actividad cibermaliciosa.

Deepfake: aumento del fraude y del phishing

La tecnología deepfake permite crear una foto o un vídeo falso utilizando inteligencia artificial. El objetivo es difundir imágenes manipuladas en internet para alterar la información transmitida. Con los deepfakes es posible hacer creer que figuras públicas dicen cosas o aparecen en situaciones totalmente inventadas. Los primeros deepfakes eran fáciles de detectar, pero las tecnologías de IA evolucionan constantemente y permiten ahora generar falsificaciones mucho más difíciles de identificar.

Los deepfakes pueden, por tanto, convertirse en una herramienta predilecta de los ciberdelincuentes y utilizarse para el fraude del CEO, por ejemplo. Los deepfakes podrían provocar daños aún más graves, como la suplantación de identidad, la falsificación de información o el uso fraudulento de datos personales.

El año pasado, incluso Elon Musk, el famoso responsable de Tesla y SpaceX, fue víctima de un deepfake utilizado para desviar y robar criptomonedas.

Ciberataques vinculados al teletrabajo

Desde la crisis sanitaria de la Covid-19, el trabajo desde casa se ha generalizado y democratizado. A esto se suma la tendencia BYOD (Bring Your Own Device), que va en aumento, con empleados que utilizan sus dispositivos personales en lugar de los proporcionados por la empresa. Mientras que antes resultaba más fácil para los departamentos de TI y los CIO asegurar las redes y los dispositivos utilizados por los empleados, la multiplicidad de dispositivos conectados aumenta el riesgo de ataques.

En 2023, los empleados utilizarán una variedad aún mayor de dispositivos, en particular dispositivos personales, para realizar sus tareas profesionales. El número de puntos de entrada potenciales y de vulnerabilidades explotables por los hackers aumentará en consecuencia.

En algunas empresas en las que todos los empleados trabajan a distancia, los equipos se conocen menos. Los atacantes tienen, por tanto, más posibilidades de engañar a los empleados con ataques fraudulentos por mensajería, por ejemplo haciéndose pasar por un compañero o por un miembro del equipo directivo de la empresa.

Auge de la 5G y proliferación de dispositivos conectados

Como siempre, el desarrollo de nuevas tecnologías va acompañado de un riesgo creciente de ataques, ya que los ciberdelincuentes aprovechan los fallos de estas nuevas herramientas. El despliegue de las redes 5G y de las infraestructuras asociadas multiplicará los puntos de entrada potenciales para los atacantes.

En los últimos años hemos asistido a la explosión de los dispositivos conectados, que van desde relojes hasta sistemas embarcados en automóviles y servicios domóticos. Todos estos dispositivos representan puntos de entrada potenciales para los atacantes, ya que están todos conectados a internet. Como la mayoría de estos dispositivos no albergan datos sensibles, su protección y su seguridad se han descuidado con mucha frecuencia. Sin embargo, siguen estando vinculados a redes en línea y, a través de la nube, pueden facilitar el acceso a datos personales. Por ello, se han convertido en objetivos prioritarios para los ciberdelincuentes.

2023 no traerá, por tanto, una disminución de los ciberataques en el mundo. Al contrario, el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías (como la inteligencia artificial y la 5G) y la multiplicidad de los sistemas conectados aumentarán el número de puntos de entrada potenciales y de vulnerabilidades explotables por los atacantes y los ciberdelincuentes. Las tensiones internacionales y el inquietante contexto económico también juegan en contra de la ciberseguridad.

Para reducir las amenazas digitales e informáticas, la ciberseguridad debe convertirse en un tema central para las empresas y las organizaciones. Los grandes grupos ya no son las únicas víctimas de estos actos malintencionados: los ataques se multiplican contra las pymes, que se han convertido en un objetivo prioritario para los ciberdelincuentes, así como contra los propios gobiernos. Por ello, es esencial que los CIO y otros departamentos de TI tomen conciencia de estas amenazas a la seguridad y se doten de soluciones adecuadas (software, seguros). Hay que formar a la plantilla internamente o, en su defecto, recurrir a una empresa especializada en ciberseguridad para evaluar las vulnerabilidades y hacerse cargo de la remediación con el fin de garantizar la protección.

Aquí tiene un resumen de los 5 pilares de la seguridad empresarial:

  1. Desplegar un cortafuegos

  2. Realizar copias de seguridad de los datos

  3. Asegurar los servicios de correo electrónico con una solución de filtrado de correo

  4. Aplicar las actualizaciones

  5. Formar a los empleados