Los Juegos Olímpicos de París 2024 constituyen un acontecimiento mundial de primer orden que atrae no solo los focos internacionales, sino también la atención de los ciberdelincuentes, convirtiendo este evento deportivo en un escenario clave para la ciberseguridad. Con una estimación alarmante de más de 4.000 millones de ciberataques previstos, frente a los 450 millones de los Juegos de Tokio 2021, Francia se enfrenta a un desafío sin precedentes en la historia de los Juegos Olímpicos.

El aumento de los riesgos cibernéticos para las empresas y las infraestructuras críticas se explica por la convergencia de varios factores. En primer lugar, los Juegos Olímpicos son un escaparate excepcional, no solo para los atletas, sino también para los ciberdelincuentes que buscan maximizar el impacto de sus acciones. Baptiste Robert, fundador de Predicta Lab y hacker ético, señala que la amenaza es real e inminente, capaz de afectar tanto al buen desarrollo de las competiciones como a servicios esenciales como las redes de transporte.

El panorama de las ciberamenazas evoluciona constantemente y los actores malintencionados aprovechan cada oportunidad para causar daño, ya sea mediante el sabotaje, el perjuicio reputacional o el lucro financiero. Franz Regul, responsable de la seguridad de los sistemas de información de París 2024, destaca tres grandes categorías de riesgos: poner en peligro a las personas, sabotear las operaciones y dañar la imagen y los ingresos. Esta diversificación de las amenazas exige una respuesta igualmente compleja y robusta.

La estrategia de ciberdefensa puesta en marcha para hacer frente a estas amenazas se articula en torno a tres pilares principales: anticipación, cooperación y experiencia. La anticipación es crítica para identificar y neutralizar las amenazas antes de que se materialicen. La cooperación, tanto a nivel nacional como internacional, permite compartir conocimientos, experiencias y buenas prácticas en ciberseguridad. Por último, la experiencia técnica y la implantación de soluciones de seguridad innovadoras son esenciales para garantizar la protección de las infraestructuras críticas.


 Los Juegos Olímpicos, dada su visibilidad y su importancia, han sido siempre un objetivo prioritario para los ciberdelincuentes. He aquí algunos ejemplos notables de ciberataques durante anteriores ediciones de los Juegos Olímpicos:

  1. Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010: aunque los detalles concretos se mantuvieron relativamente discretos, estos Juegos se reconocen como un punto de partida en la toma de conciencia sobre las ciberamenazas dirigidas contra eventos olímpicos. Se notificaron ataques de phishing e intentos de comprometer sistemas informáticos.
     
  2. Juegos Olímpicos de Londres 2012: la agencia británica de ciberseguridad había detectado misiones de reconocimiento dirigidas contra el suministro eléctrico del estadio olímpico tan solo unas horas antes del inicio de los Juegos. Aunque estos intentos no se tradujeron en grandes interrupciones, pusieron de manifiesto la necesidad de reforzar la ciberseguridad en torno a las infraestructuras críticas de los Juegos.
     
  3. Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014: la sensible situación geopolítica de Rusia en aquel momento atrajo numerosos ciberataques. Varias instituciones y organizaciones rusas, incluso sin vínculo directo con los Juegos, fueron objetivo, demostrando el alcance potencial de las ciberamenazas durante este tipo de eventos.
     
  4. Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018: uno de los ciberataques más notorios fue el del malware «Olympic Destroyer». Justo antes de la ceremonia de apertura, el ataque interrumpió la red Wi-Fi del estadio y afectó al sitio oficial de los Juegos, impidiendo la visualización de los resultados y provocando problemas para imprimir las entradas. Aunque fue rápidamente contenido, el ataque demostró lo vulnerables que pueden ser los sistemas de los Juegos Olímpicos.
     
  5. Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (celebrados en 2021 debido a la pandemia): estos Juegos vieron un fuerte aumento de los ciberataques, con un total estimado de 4.400 millones según algunos informes. Estos ataques incluían intentos de phishing, ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) y campañas de desinformación. La naturaleza de estos ataques fue diversa, desde la simple perturbación hasta intentos más sofisticados de robo de datos o de espionaje.

Estos ejemplos ilustran la variedad y la evolución de las ciberamenazas a las que se enfrentan los Juegos Olímpicos. También subrayan la importancia crítica de una sólida preparación y respuesta en ciberseguridad para proteger no solo las infraestructuras y los datos, sino también la integridad de las competiciones y la seguridad de los participantes y espectadores.

La integración creciente de tecnologías del Internet de las Cosas (IoT) en la infraestructura de los Juegos Olímpicos de París 2024 abre un nuevo campo de riesgos cibernéticos. Los equipos IoT, como los sistemas de cronometraje digital, las cámaras de vigilancia avanzadas y los dispositivos de seguimiento del rendimiento de los atletas, ofrecen ventajas significativas en términos de eficacia y de implicación. Sin embargo, su interconectividad y su omnipresencia los hacen vulnerables a los ciberataques. Un atacante podría, por ejemplo, atacar el sistema de cronometraje para alterar los resultados de las competiciones o tomar el control de las cámaras para comprometer la seguridad del evento. Además, la vulneración de estos dispositivos podría dar lugar a brechas de datos personales y poner en peligro la privacidad de los atletas y de los espectadores. Asegurar los equipos IoT constituye, por tanto, un reto de primer orden para los organizadores y exige medidas de ciberseguridad robustas para prevenir y contrarrestar cualquier forma de ciberamenaza.


Las experiencias pasadas, en particular los incidentes ocurridos durante los Juegos de Pyeongchang 2018 con el malware Olympic Destroyer, recuerdan la importancia crítica de una preparación y una vigilancia constantes. Los subcontratistas representan una vulnerabilidad notable en el dispositivo de ciberdefensa, lo que pone de manifiesto la necesidad de una cadena de suministro segura y de exigencias de seguridad elevadas para todos los socios implicados.

Más allá de la dimensión técnica, la sensibilización desempeña un papel fundamental. Dado que el error humano es responsable de una gran parte de las brechas de seguridad, una formación y sensibilización profundas de los empleados, los proveedores e incluso los atletas son esenciales para minimizar los riesgos.

En conclusión, los Juegos Olímpicos de París 2024 ponen de relieve los considerables desafíos que representa la ciberseguridad en un mundo cada vez más interconectado. El éxito de este evento dependerá no solo del rendimiento de los atletas, sino también de la capacidad para proteger esta gran fiesta del deporte frente a las ciberamenazas. Francia, sus empresas y sus instituciones se hallan, por tanto, inmersas en una carrera de fondo contra las ciberamenazas, en la que la vigilancia, la innovación y la colaboración serán las claves de la victoria.

 

 

 

Fuentes: 

https://www.ouest-france.fr/jeux-olympiques/jo-2024-la-menace-cyber-va-etre-multipliee-par-dix-comment-les-organisateurs-sy-preparent-66adb9c2-98f5-11ee-99a8-c8cd0c676f82

 

https://www.20minutes.fr/sport/jo_2024/4076300-20240218-jo-paris-2024-plus-4-milliards-cyberattaques-prevues-comment-jeux-peuvent-resister-hacking

 

https://www.solutions-numeriques.com/iot-leurope-la-plus-touchee-depuis-le-debut-de-lannee/